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La sostenibilidad ambiental del regadío

La subdirectora general de Regadíos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Cristina Clemente, impartió la ponencia “La sostenibilidad ambiental del regadío”.

Durante su intervención apuntó que España cuenta con un regadío modernizado que se encuentra entre los primeros a nivel mundial y que nuestro país suma más de 3,8 millones de hectáreas en regadío, lo que supone el 22,6% de la superficie total cultivada, estando modernizado el 77% del total mencionado. Otro dato que destacó es que más de la mitad de la superficie regada, en concreto el 54% del regadío español, cuenta con sistemas de riego localizado, mientras que el riego por aspersión lo encontramos en otro 23% de la superficie regada.

Cristina Clemente reconoció que el regadío español es un caso de éxito y uno de los más competitivos del mundo, lo que es un factor determinante, puesto que multiplica por seis la productividad agrícola, aumenta hasta cuatro veces la renta de los agricultores y genera tres veces más empleo por unidad de superficie. Todo esto lo convierte en una herramienta clave en nuestro país para asegurar la competitividad del sector agroalimentario, pues sólo ocupa el 22,6 % de la superficie de cultivo pero genera el 65% de la producción final agrícola.

El regadío mejora las cifras positivas en todos los aspectos que le rodean, pero además de esta importantísima característica hay que destacar los otros beneficios derivados del regadío que suelen pasar desapercibidos. Algunos de esos rendimientos no son cuantificables en el mercado, pero poseen un incalculable valor social y medioambiental. Vertebra el territorio y fija población al medio rural, reduciendo los procesos de despoblamiento. Por otra parte, su poder de atracción económica produce una mejora dela calidad de vida del entorno en el que se implanta.

La subdirectora general de Regadíos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación indicó que otra externalidad muy importante y de las más destacables es la de la seguridad alimentaria. La respuesta a esa necesidad creciente de alimentos es la que marca el horizonte de la agenda mundial y también de la española. La alimentación humana pasa por el regadío y el objetivo de alimentar al planeta sólo será posible con una agricultura sostenible basada en el regadío de precisión.

En su ponencia reconoció que las administraciones deben seguir trabajando junto con los regantes en la modernización del regadío para adaptarlo a sistemas que obtengan el máximo rendimiento de cada gota de agua. Con las cifras alcanzadas por el riego localizado en el total de nuestra superficie irrigada, ya que en la última década, hemos logrado reducir el uso del agua para riego en un 15% y el principal reto será seguir avanzando por este camino para asegurar la sostenibilidad ambiental y económica de la actividad.

Cristina Clemente recordó que el agua es un recurso escaso y de irregular distribución en nuestro país y que además afrontamos un escenario de cambio climático que nos obliga a continuar en la adaptación gradual de los regadíos. Además, incidió en que es el momento de aprovechar los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), de la futura PAC y los que otorgan otras administraciones públicas.

Finalizó su intervención insistiendo en que hoy en día resulta fundamental que todos los actores, tanto públicos como privados, que intervienen en la gestión, la investigación o la innovación en el uso de un recurso tan limitado como es el agua, y que tan necesario es para el buen devenir del sector agroalimentario y el desarrollo rural, se involucren de manera activa en todo el proceso de modernización de regadíos al que nos enfrentamos y en la concienciación pública de todos los aspectos positivos que el regadío tiene para nuestra sociedad en general, y para nuestro sector agroalimentario en particular.